En el Cristianismo, consideraban a los Ángeles como seres creados por Dios que actuaban como sus enviados, o mensajeros y están organizados en tres órdenes o Coros Angelicales.
RAFAEL, por ejemplo, se sitúa siempre al frente cuando llegan los problemas de salud. Es el arcángel sanador por excelencia y a quien se debe invocar cuando algo esté fallando en nuestro organismo. Su nombre significa "Dios cura" o "el remedio de Dios". Custodia la salud de la humanidad. La fama le viene por el relato que aparece en el Libro de Tobías de la Biblia. En él se narra que Rafael, bajo la identidad de Azarías, se ofreció para acompañar e indicarle el camino a Tobías durante un viaje que tenía que realizar por encargo de su padre, enfermo de los ojos. En el camino, Tobías se acercó a la orilla del río Tigris para lavarse los pies y un pez enorme saltó del agua para devorarle. Rafael le dijo que cogiese al pez y le sacase la hiel, el corazón y el hígado porque eran medicinas excelentes. Intrigado por la respuesta de su acompañante, Tobías pidió que le explicase en qué consistía la medicina. Y el ángel le contestó: "Se queman el corazón y el hígado del pez delante de un hombre o mujer atormentados por el demonio o por un espíritu maligno y desaparece todo tormento para siempre. La hiel sirve de ungüento para las manchas blancas de los ojos; se sopla sobre ellas y se curan". Siguiendo las recomendaciones de Rafael, Tobías curó la ceguera que padecía su padre. El arcángel Rafael es, además, el protector de los caminantes y viajeros por esa compañía desinteresada que ofreció a Tobías durante su viaje.
Aunque los ángeles fueron creados en estado de felicidad y gracia para servir a Dios y a los hombres, se les dio la libertad para elegir entre el bien y el mal. Algunos se inclinaron por el mal y se convirtieron en ángeles caídos o malos, llamados también demonios; otros optaron por seguir cumpliendo con las funciones para las cuales habían sido creados, es decir, para hacer el bien. De estos últimos es de los que nos vamos a ocupar, de los ángeles sanadores del cuerpo y del alma, de los ángeles que transmiten buena energía, de los ángeles en los que nos podemos apoyar.
Nos olvidamos de la fantasía y de la magia, de aquellos personajes que saltaban de los cuentos y leyendas para apoderarse de nuestra mente infantil y vivir a nuestro lado experiencias inolvidables. Hadas, duendes, elfos, gnomos, ángeles... todos de alguna manera nos hacían soñar y con ellos nos sentíamos protegidos. ¿Quién no recuerda aquella oración a la hora de acostarnos?: "Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan...". Y el sueño era tranquilo y placentero porque creíamos de verdad que aquellos cuatro angelitos nos custodiaban evitando que el mal se acercase. 
Según la tradición el bastón es el símbolo del poder sobrenatural, cuando la persona (druidas y magos) que lo porta entra en trance, llega a ponerse en contacto con el mundo espiritual, y a través de su utilización y poderosos hechizos mágicos puede mover las fuerzas del otro mundo que intervienen en este, pero... ¿ existen realmente los bastones de brujos o magos como el de Saruman en el Señor de los Anillos o la varita mágica de Harry Potter?, ¿tendrían en realidad capacidades mágicas o esotéricas?. 