Angeología, los ángeles
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Aunque los ángeles fueron creados en estado de felicidad y gracia para servir a Dios y a los hombres, se les dio la libertad para elegir entre el bien y el mal. Algunos se inclinaron por el mal y se convirtieron en ángeles caídos o malos, llamados también demonios; otros optaron por seguir cumpliendo con las funciones para las cuales habían sido creados, es decir, para hacer el bien. De estos últimos es de los que nos vamos a ocupar, de los ángeles sanadores del cuerpo y del alma, de los ángeles que transmiten buena energía, de los ángeles en los que nos podemos apoyar.

Muchas son las fuentes que hacen referencia a este mundo angélico. La Biblia, el Corán, la Cábala, el Talmud, los Evangelios Apócrifos, el Libro de Enoch, etc., todos ellos describen, en diversos pasajes, situaciones en las que estos seres espirituales hacen acto de presencia. Según el cristianismo la corte celestial de criaturas protectoras y benéficas está dividida, en tres jerarquías. La primera es la más alta y comprende a los Serafines, Querubines y Tronos, dedicados casi en exclusiva a servir a Dios; el segundo escalón lo forman las Dominaciones, Virtudes y Potestades que son los seres que gobiernan el espacio y las estrellas y son responsables del funcionamiento del Universo; en la tercera y última jerarquía se encuentran los Principados, Arcángeles y Ángeles que son los que intervienen más directamente en la vida de los hombres para auxiliarles en sus tribulaciones. Son sobre todo, los Arcángeles y los Ángeles los más cercanos a nosotros. Los que ofrecen al hombre paz, consuelo y ayuda. Los que atienden las necesidades de la humanidad.

Algunos de estos ángeles aparecen con nombre propio en las escrituras. Los más conocidos son los arcángeles Rafael, Miguel y Gabriel citados por el judaísmo y el cristianismo, y Uriel (o Auriel) nombrado en las liturgias orientales y en el IV Libro (apócrifo) de Esdras.

Cada uno de los arcángeles tiene una misión que cumplir y posee una serie de facultades y poderes a la hora de actuar en favor de los seres humanos. Si conocemos sus especialidades podemos acudir a ellos cuando necesitemos ayuda.