La Noche de San Júan
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El solsticio de verano, el 21 de junio, es una de las fechas más importantes dentro del calendario, desde los tiempos más remotos, es la fiesta de la luz, la fiesta en la que El Sol (para otros Dios) se detiene después de llegar a su punto más alto en el cielo (se detiene para escuchar nuestras peticiones), se detiene por tres días en el cielo, es el momento en el que la oscuridad empieza a aumentar, y en los meses siguiente necesitaremos de la energía de la Luz para conseguir lo que necesitamos.

Es el tiempo de las peticiones que se han de realizar y para celebrarlo, se celebran las fiestas de las noches de San Juan.


Siempre hemos hablado de la importancia de los rituales y sus elementos para que las energías sutiles de otros planos o dimensiones nos ayuden en el caminar de un nuevo ciclo, ya que todo está interrelacionado, es decir, si movemos las energías de una forma correcta y en el momento adecuado en nuestra dimensión cotidiana, influirá en los niveles sutiles energéticos y nos allanará el camino en nuestra realidad actual o futura.

Por eso el momento de los solsticios y en especial el de verano, es un momento perfecto para canalizar las energías ya que se encuentran estables, a la expectativa y empiezan a fluir..., es como el nacimiento de un río energético en el que nos podemos sumergir y con el fluir de las energías podemos conseguir más fácilmente nuestros objetivos, pero siempre dentro de las leyes de universales de las energías sutiles.

mportante recordar que en el ritual que realicemos tiene que tener elementos básicos como:

El agua como símbolo de vida y de pureza,
El fuego como elemento destructor del mal y elemento que nos aporta el calor y fuerza que vamos a necesitar con la perdida de energías.
La luz, aportada por ejemplo con velas, que nos guía en el camino ya que empezamos un camino de oscuridad.
Elementos como el laurel u otros parecidos adaptados a cada cultura, como símbolo de éxito.

Luego debemos elegir el ritual de acuerdo a nuestras necesidades personales y relacionado con nuestras creencias, debemos buscar la estructura del ritual en el que las energías fluyan en el sentido de conseguir eliminar lo negativo del pasado (quemar en el fuego) y, sobre todo plasmar lo que necesitamos o queremos que el futuro nos depare.

Será válido cualquier ritual que hagamos, con la condición única de que nos ayude a efectuar el traslado de nuestras necesidades personales a ese nivel superior para que las energías de las otras dimensiones arrastren a las de este, y así poder conseguir nuestros objetivos del futuro.

Hoy en día, con este mundo de prisas, de falta de tiempo para profundizar, es muy fácil perder las referencias del por qué de las cosas. La Noche de San Juan es una de esas fechas en la que se suele confundir la diversión y la consecución de nuestros objetivos internos, pero si lo sabemos hacer, podemos sacarle partido a las dos partes pues una no es excluyente de la otra. Es cuestión de que lo tengamos claro y sepamos separar los dos momentos claramente diferenciados.

Uno, hacer un ritual que nos transporte, aunque sea por un momento a encontrarnos con nosotros mismos y recoger energía nueva, limpia, que nos ayude a recorrer el camino con otras actitudes.
Y otro a continuación, el de la diversión y la alegría, siempre los objetivos del nuevo ciclo se cumplen con más facilidad, cuando se siente, se desea y se vive con alegría y energía positiva.

Asíque, ¿por qué no?, tratemos de recibir la entrada de ese nuevo ciclo con la alegría de sentir que algo nuevo llega y hay que hacerle un gran recibimiento.

Casi seguro que utilizando los elementos y las fuerzas de una forma correcta y de acuerdo a lo que necesitamos, podremos adelantarnos al futuro y hacer el camino que nos toca vivir, más llevadero, tanto a nivel personal como con los demás.